La radiación UV del sol induce sustancias que crean adiccion

Woman In Pool¿No has notado nunca que te encuentras mucho mejor después de pasar un día en la playa?

¡¡ Yo amo el sol !!   Y no es por una cuestión estética, sino que es una especie de necesidad de conseguir esta sensación en la piel y el efecto deseado que causan los rayos del sol: La satisfacción que perdura horas.                                              ……..y es precisamente esta dependencia o necesidad hacia una sustancia o actividad lo que define la Organización Mundial de la Salud (OMS) como adicción. Ahora una investigación recién publicada del Massachusetts General Hospital y Harvard Medical School de Boston demuestra que el cerebro, en presencia de radiación UV, produce un opioide, una sustancia que es el responsable de estos sentimientos de placer.

La investigación comenzó porque los científicos se preguntaron, si había algo más profundo que empujaba a las personas a broncearse, a pesar de la información acerca de los efectos nocivos del sol. ¿Cómo puedes producirte daño a ti mismo, si sabes con antelación que no es bueno para tu piel? Sospecharon adicción.

Y entonces querían comprobar si el cerebro sintetizaba una sustancia adictiva durante la exposición al sol. Hicieron un experimento con ratones, exponiéndolos diariamente a la radiación UV durante 6 semanas. Midieron el nivel de endorfina producida por el cerebro de los ratones. Las endorfinas son sustancias que se producen internamente y que son capaces de generar efectos parecidos a los opiáceos (o el opio).

Por la exposición al sol, los ratones habían sintetizado en sus cerebros hasta el 50% más endorfinas de lo normal, que les hacían más resistentes a situaciones inconfortables y sus rabos que normalmente eran flexibles adquirían un aspecto rígido como sucede cuando se les administra morfina.

Pero los ratones que no habían sido expuestos a los rayos UV no tenían estos signos, ni tampoco los ratones que habían sido modificados genéticamente e incapaces de producir endorfinas. Después les inyectaron Naloxona, que actúa como un antídoto en caso de sobredosis de drogas y comprobaron la desaparición de los efectos.

Así que los rayos UV habían producido una sustancia adictiva en el cerebro de los ratones y al darle el antídoto desaparecían los efectos de ésta, pero no la adicción.

Estos resultados han sido publicados el 19 de Junio 2014.

Tal como pasa con los ratones, en las personas también se segregan endorfinas, lo que da lugar al gran placer que sentimos al tomar el sol y al gran riesgo de adicción a las cabinas UVA.

Fuentes:

http://news.sciencemag.org/brain-behavior/2014/06/sun-getting-you-high

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